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Pasos hacia la Canonización


¿Cuáles son los pasos para la Canonización?

Iter del Proceso de una Causa de Canonización

 

Evolución del modo de reconocer la santidad.


En los primeros siglos de la Iglesia, se le daba el título y el culto a los "santos" de un modo muy diverso al actual. Bastaba la aclamación popular o el martirio.

Con el tiempo, el procedimiento fué haciendose mas serio y riguroso. En la actualidad, se hace a traves de varias etapas de un proceso llamado técnicamente "Proceso o Causa de Canonización". Las más recientes normas canónicas que rigen tales etapas, fueron aprobadas por el Papa Juan Pablo II en 1983 en dos documentos; uno titulado "El Divino Maestro, Modelo de perfección" y otro llamado "Normas que se deben observar".

Hoy día, los candidatos a recorrer este camino pueden ser de dos tipos: aquellos que han vivido la "heroicidad de las virtudes" y los mártires.

A través de la Causa se busca demostrar con abundante documentacion, testimonios y pruebas que algunas mujeres y/o algunos varones (candidatos a la canonización) vivieron una vida evangélica y que en su conducta diaria se reflejaban los valores y las actitudes cristianas (virtudes) hasta practicarlas con alegría, con constancia y más allá de la experiencia del común de los mortales, (heroicidad). Para los mártires se trata de probar que entregaron su vida por amor a la fe hasta llegar al derramamiento de su sangre.

El "Proceso" se desarrolla en dos grandes etapas: la fase Diocesana y la fase Romana.

 

 


La Constitución apostólica Divinus perfectionis magister fue publicada el 23 de Enero de 1983

Hay dos "puertas" por donde se puede entrar a un proceso de Canonización: la heroicidad de las virtudes y el martirio.

El proceso sigue dos fases, la Diocesana y la Romana.


Inicio de la Fase Diocesana


¿Cuándo se inicia la fase diocesana de un Proceso de Canonización? Después de la muerte de una persona que vivió a fondo los valores del evangelio, la comunidad cristiana reconoce que esa persona efectivamente imitó a Jesús de un modo particular y que su ejemplo de fe, esperanza y caridad tiene algo importante que decir a los hombres y mujeres de su tiempo.

Cuando esta persona es reconocida como un hombre y/o una mujer que amaba a Dios y al prójimo con todo el corazón, entonces su muerte es vista como su paso al cielo, y "quienes se quedan en la tierra", experimentan y tienen la certeza de que cuentan con un nuevo intercesor delante de Dios.

A este conjunto de cualidades se le llama normalmente "fama de santidad"; y se dice que alguien murió "con fama de Santidad" o "en olor de santidad".

¿Quién puede iniciar un Proceso de Canonización? Una persona individual o un grupo de fieles. La persona puede ser un laico, un sacerdote, un Obispo; el grupo puede ser una congregación religiosa, una comunidad parroquial o una diócesis.

El Actor/a es la persona que está al frente de la promoción de una Causa; es quien, una vez iniciada, velará para que la Causa progrese dando los pasos que sean necesarios según las normas establecidas. El Actor/a en todos los trámites de una Causa actúa por medio de un Postulador legítimamente constituido.

 

Se considera oportuno iniciar una causa, cuando hay suficientes signos de que el candidato vivió según el Evangelio.

El proceso lo puede iniciar una persona o un grupo de fieles.

El Actor es el responsable de la promoción de la causa y actúa por medio de un Postulador.

 


Consultas del Proceso Diocesano

La consulta a los Obispos de la Región tiene lugar una vez que el Obispo Diocesano ha recibido la petición formal del Postulador. El Obispo local consulta a los Obispos de la región pastoral. Normalmente les envía una carta preguntándoles si conocen a esa persona de la cual se desea iniciar le Proceso de Canonización y qué noticias tienen, tanto positivas como negativas.

La consulta del Obispo a los fieles de la Diócesis. Hay un dicho popular que dice así: "si quieres saber quien es Inés, vive con ella un mes". Antes de dar inicio a una Causa de Canonización, además de escuchar la voz de los hermanos Obispos, el Obispo Diocesano consulta a toda la feligresía de la diócesis. Les pregunta si conocieron a dicha persona; cuál es la opinión que de ella se tenía; si hay alguien que tenga algo en contrario y si las personas individuales tienen algún documento que sea de interés para la Causa dando un límite de tiempo para recibir dichas respuestas. Este documento, llamado "Edicto" se da a conocer en toda la diócesis; en él, el Obispo, refiriéndose a la persona concreta, usa por primera vez el título: "Siervo/a de Dios".

Consulta a la Santa Sede sobre la conveniencia o no de iniciar el Proceso. El Obispo Diocesano escribe luego al Prefecto (director general) de la Congregación para las Causas de los Santos, normalmente un cardenal, informándole del deseo de iniciar esa Causa de Canonización y preguntándole si existe algún obstáculo o no para proceder a iniciar dicha Causa. Se procede así a investigar en los diversos archivos Vaticanos toda la documentación existente sobre esa persona individual. Si no hay problema, el Cardenal Prefecto escribe una carta en la que asegura al Obispo que "nada obstaculiza" (Nihil Obstat) el seguir adelante.

 

El Obispo consulta a los otros obispos de la región.

El Obispo consulta al Pueblo de Dios.

El Obispo consulta a la Santa Sede para pedir el "Nihil Obstat".


Instrucción del Tribunal Diocesano.

Formación el Tribunal diocesano. Una vez que el Obispo Diocesano ha recibido respuesta positiva de los diversos estratos del pueblo de Dios y del Vaticano, nombra a los miembros del Tribunal que presidirá la investigación diocesana. La persona más indicada para presidir el Tribunal es el mismo Obispo.

Como comprenderás, casi ninguno tiene todo el tiempo que este procedimiento requiere y por lo mismo nombra alguien que lo sustituya, se llama Delegado Episcopal. Además, se necesita una persona que represente a la iglesia toda y que busque indagar todo lo relativo a la vida, las virtudes y la fama de santidad de esa determinada persona; antes le llamaban "el abogado del diablo", ahora, justamente, se le llama Promotor de Justicia; a él toca buscar la verdad y toda la verdad de las cosas.

Dado que los interrogatorios a los testigos tienen lugar de modo oral, existe una persona nombrada también por el Obispo que se llama Notaria/o Actuaria/o a quien le corresponde tomar acta de todo lo que se diga en cada una de las sesiones y auxiliar al Tribunal en citar debidamente a cada testigo para que se presente ante el Tribunal.

Hay otros dos nombramientos episcopales: los Censores Teólogos que revisan todos los escritos publicados por el candidato o la candidata a la Canonización y dan su juicio al Obispo sobre si en dichos escritos hay algo que contradiga los principios de la fe cristiana. Los Peritos en Historia y Archivística deben revisar todos los expedientes y cerciorarse de que la documentación esté en orden, debidamente presentada y que se hayan visitado e investigado todos los archivos donde pudiera encontrarse documentación que pudiera ser de interés para esa Causa.

El Obispo instruye personalmente el Tribunal Diocesano.

Puede también hacerlo a través de un delegado suyo (Delegado episcopal).

El Obispo o su Delegado nombra al Promotor de Justicia.

El Obispo o su Delegado nombra al Notario/a o Actuario/a para documentar los interrogatorios a los testigos.

El Obispo o su Delegado nombra a los Censores Teólogos.

Tribunal de la Fase Diocesana de la S. de D. Ana María Gómez C. FSPS.


Función determinante de los Testigos.

¿Quiénes pueden ser testigos en un Proceso de Canonización? Testigo, por definición, es una persona que estuvo presente a un determinado evento y que luego tiene la posibilidad y el valor de decir lo que ha visto y oído.

Así pues, los testigos a un Proceso de Canonización son las personas que conocieron al Siervo o a la Sierva de Dios y que son llamados formalmente a presentar su punto de vista ante el Tribunal. Pueden ser laicos de ambos sexos, religiosas, religiosos, sacerdote, y Obispos. A ellos se les pide que declaren, bajo juramento, todo lo que conocieron de la persona en cuestión: lo positivo y lo negativo sobre la vida, las virtudes y la fama de santidad del candidato/a. Cuando, por ejemplo, se trata de una persona casada, es importante llamar a la pareja, si aún vive, a los hijos e hijas, a los parientes políticos, etc. En el caso de un sacerdote, conviene llamar al Obispo, a sus compañeros de ministerio, a los fieles de su parroquia, etc. Normalmente se deja fuera, por motivos obvios, al confesor y al director espiritual.

Los testigos de mayor importancia son aquellos que vivieron con el Siervo o con la Sierva de Dios; se les llama "testigos de vista" (di visu). Hay otros que sin haber vivido con la persona escucharon el testimonio de los testigos de vista; a estos se les llama "testigos de oídas" (di auditu). Es evidente que los segundos tienen mucho menor peso en un proceso que los primeros. Finalmente hay otros testigos llamados "de oficio" (ex ufficio): son las personas que el Tribunal llama para ser interrogadas sobre algunos puntos que a lo largo del proceso no han quedado totalmente clarificados.

¿Cuántos testigos se llaman en un proceso? Todos aquellos que tengan algo "importante" que declarar sobre el caso. Piensa por ejemplo en el proceso de la Madre Teresa de Calcuta o al del Papa Juan XXIII... la lista era larga, larga, larga. Normalmente no menos de 15; ninguno que tenga cosas superficiales que decir y todos los que tengan algo substancial que aportar sobre la vida, las virtudes y la fama de santidad del Siervo o Sierva de Dios.

 

Los testigos son las personas que conocieron al Sievo/a de Dios y que rinden su declaración respecto de la vida de los candidatos.

El testimonio de los Testigos es un instrumento indispensable para conocer "mediatamente" la vida de santidad de los candidatos.

Hay Testigos que dan un testimonio directo (di visu) o indirecto (di auditu); también hay testigos "de oficio".

El número de Testigos es elevado (no menos de 15).


Conclusión de la Fase Diocesana.

La declaración de que no existe culto es un acto formal del Tribunal quien, después de haber visitado la tumba del Siervo o la Sierva de Dios, el lugar donde falleció, y cualquier otro lugar que se juzgue de importancia en su vida, constata y declara que NO se da culto litúrgico a esa persona determinada.

¿Cuándo se concluye la fase diocesana? Una vez que se ha recibido el dictamen de los Censores Teólogos, de los Peritos en Historia y Archivística, que se ha interrogado a todos y cada uno de los testigos, que se ha constatado la ausencia de culto, que el Promotor de Justicia y el Juez Delegado han leído todo ese material han dado su aprobación positiva a dicho proceso y que el Postulador de la Causa no tiene nada más que añadir o preguntar, el Tribunal informa oficialmente al Obispo Diocesano del éxito del proceso.

Entonces el Obispo en persona, o por medio de un delegado, celebra la sesión de clausura del proceso. Todas las actas, debidamente firmadas y selladas, son enviadas a Roma para iniciar así la fase Romana del Proceso acompañadas por una carta del Obispo Diocesano en la que informa al Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos de que todo el proceso se ha llevado conforme al Derecho y es digno de fe.

 

El Tribunal declara que no existe culto público del Siervo De Dios.

La sesión de clausura tiene lugar después del dictámen de los Censores y de los Peritos y después de la aprobación del Promotor de Justicia y del Juez Delegado.

Todo el material del proceso diocesano, debidamente firmado y sellado se envía a Roma.

Al inicio de la Hoja
Fase Romana.

¿Cómo se envía y cómo llega a Roma la documentación del Proceso Diocesano? Toda la documentación que se produjo en el Proceso Diocesano (para la Causa de Conchita Armida eran 8 volúmenes, para el P. Pablo María Guzmán 8, para el P. Moisés Lira 4) en doble copia, más todos y cada uno de los escritos publicados y no publicados por la persona, se envían a Roma "con la manera más segura"; actualmente ésta es "la valija diplomática" de la Nunciatura Apostólica de cada nación. Los baúles salen por vía aérea y son recibidos en Roma y enviados directamente a la Congregación para las Causas de los Santos para la apertura oficial del Proceso.

El Primer paso de la fase Romana del proceso es el decreto de validez jurídica. Se trata del estudio de las actas del proceso, hecho por un experto de la Congregación para las Causas de los Santos, quien busca establecer si el Proceso Diocesano estuvo hecho conforme al Derecho y a las Normas de la Iglesia.

Nombramiento del Relator. El Relator es un Oficial de la Congregación para las Causas de los Santos; es como el director de la tesis que deberá elaborarse para probar que dicho candidato ha vivido una vida virtuosa y santa y que por lo mismo puede ser presentado como modelo de vida a los demás cristianos.

El Relator dirige la elaboración de la Positio, o sea del documento que luego será estudiado por los Censores Teólogos, y al final por los Cardenales y Obispos.

"Positio" quiere cecir "toma de Posición sobre la vida, las virtudes y la fama de santidad del Siervo de Dios". En este trabajo colaboran con el Relator un(a) o más Colaboradores(as) Externos; son las personas que directamente realizan el trabajo de investigación y redacción. Las partes de que consta la Positio son básicamente dos: el sumario y la información sobre la vida, las virtudes y la fama de santidad.

El sumario es la selección de los mejores textos de todo el proceso diocesano. Comprenderás, por ejemplo, que los testigos repetirán a veces algunas cosas y que estas repeticiones hay que omitirlas, dejando en el sumario el mejor testimonio. Así, de los 8 volúmenes, cada uno 300 páginas, que tiene el Proceso del P. Pablo María Guzmán, se deberá llegar a un sumario de unas 400 páginas. Como ves es un esfuerzo grande de síntesis.

La información sobre a vida, las virtudes y la fama de santidad se construye con el material que se tiene ya escogido en el sumario. Es la historia de la vida, los testimonios sobre las virtudes y la fama de santidad redactados en una forma que sea "probatoria", es decir que pueda dar razón de que en verdad esta persona vivió una vida santa. Las Positio actualmente varían en su extensión, dependiendo de la complejidad de la Causa. La de Conchita consta de 4 volúmenes, la del P. Félix de 2, la de Mons. Ramón Ibarra y González de 1, la del P. Pío de 5.


La Congregación de los Santos recibe el Proceso y emite el decreto de validez.

Se nombra al Relator responsable de la Positio.

La Positio es un resúmen de la vida y de las virtudes asi como de la fama de santidad.


Apertura del Proceso Romano del S. de Dios P. Moisés Lira S. MSpS.


Congreso de los Consultores Teólogos. Cuando se ha concluido la elaboración de la Positio, la Causa inicia a "hacer cola", es decir, espera su turno para ser examinada por un grupo de 8 consultores teólogos quienes, juntamente con, y presididos por el Promotor de la Fe, deberán dar su opinión sobre la vida, las virtudes y la fama de santidad del candidato/a.

Si el resultado es positivo, y para ello el mínimo de votos positivos debe ser de las dos terceras partes, entonces la Causa procede al paso siguiente. La Congregación ordinaria de Cardenales y Obispos es la reunión de los consejeros directos del Santo Padre quienes dan al Romano Pontífice una sentencia sobre el estado de la Causa; es decir, si un/a candidato/a concreta ha vivido o no las virtudes en grado heroico, de manera que el Santo Padre pueda dar su sí a la emanación del Decreto de las Virtudes Heroicas, dando desde ese momento a esa persona el título de Venerable.

La Entrega de los Decretos sobre las virtudes. Es una ceremonia que tiene lugar en los palacios Vaticanos. En ella el Cardenal Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos pide oficialmente al Santo Padre que manifieste su voluntad sobre los decretos que deberán entregarse (y que él le ha presentado previamente al Santo Padre para su discusión). Se lee una pequeña biografía del candidato y luego, en un momento determinado de la ceremonia, el Papa declara su voluntad de que esos decretos sean promulgados oficialmente.

Al P. Domenico Di Raimondo le ha tocado asistir a la entrega de los decretos de los Venerables Siervos de Dios Concepción Cabrera de Armida y Félix de Jesús Rougier, juntamente con algunos de los actores/as de esas Causas y con algunos representantes de la familia de sangre de los mismos. Baste decir que es un momento en el que se perciben tantas emociones, pues finalmente el trabajo de tantas personas ha llegado a una fase importantísima. Es en ese preciso momento que la Iglesia, oficialmente declara que ciertamente este siervo/a de Dios ha imitado Jesucristo en su diario vivir!. Pero este decreto no es todavía el final.

Para llegar a la Beatificación se necesita haber recibido el Decreto de las Virtudes Heroicas el Decreto sobre el Martirio. En el primero de los casos el camino de la Beatificación se allana si se tiene la confirmación divina por medio de un milagro. En el caso de un Mártir, la beatificación procede inmediatamente después del decreto sobre el martirio.

Para llegar a la Canonización se requerirá, para todos los casos la presencia comprobada de un milagro atribuido a la intercesión del Beato en cuestión. ¡Si te interesa conocer cuales son los pasos para el estudio y aprobación de un milagro consulta la página siguiente!


El Congreso de Teólogos estudia la Positio de Virtudes y Fama de Santidad para dar una Relación.

La Relación es crítica para pasar al estadio sucesivo. olo si es positiva se pasa a la Congregación Ordinaria de Cardenales y Obispos.

Con el dictámen positivo sobre la Positio y con la Relatio et Voto (consenso), el Santo Padre aprueba el Decreto de Virtudes Heróicas.

En una Ceremonia especial, el Santo Padre expresa su voluntad de publicar el Decreto sobre las virtudes heróicas.


 

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