JUNIO
| Hno.
Alfonso Pérez Larios - Biografía |
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Aquella pequeña casa del Espíritu Santo estaba que ardía, que no necesitaba empujar sino mas bien detener, frenar." "Creo que gracias a la bondad de Nuestro Señor y después de cuatro años de constante trabajo, la obra esta definitivamente en marcha. Los días que tengo son tan buenos como yo los quisiera, y para decir la verdad, no los cambiaria por vocaciones francesas (...). Esta casa es un pequeño cielo y el ideal de la vida monástica: trabajo, oración, recogimiento, modestia, caridad, amabilidad, obediencia perfecta, meditación de día y de noche, puntuales al primer toque de la campana. Nada falta. Alfonso
se dedico en el Noviciado a aprender y fue buen discípulo;
también enseñó lo que el sabia: a hacer compras,
a regatear en la plaza, a buscar lo mejor y al menor precio. Durante el Noviciado fue ejemplar en el cumplimiento de todos los cargos y oficios que le encomendaron, siempre servicial, caritativo, verdaderamente tomo el querido color que tanto nos recomendaba nuestro venerado Padre Maestro y Fundador; y todo esto sin dejar de dar ejemplo en la obediencia y regularidad. El
ideal de santidad que había movido a Alfonso para dejar en
León su tienda, sus amigos, sus hermanos y las propiedades
que le ofrecían sus tíos, lo encontró en el P
Félix, el MAESTRO ESPIRITUAL que necesitaba. A el le abrió
su corazón y siguió dócilmente sus indicaciones.
Merece un capitulo especial el estudio de como emprendió con
toda generosidad durante este tiempo de noviciado -y después
sin interrupción, con constancia admirable, hasta los últimos
días de su vida-el camino de la perfección. Bástenos
aquí decir como lucho denodadamente por obtener primero la
humildad, después el espíritu de sacrificio, la asiduidad
a la oración de día y de noche, y sobre todo la caridad
fraterna que se convirtió en el en bondad y servicialidad jamás
desmentida. Así se puede comprender con exactitud lo que fue
el Noviciado del Hno. Alfonso Pérez.
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