CAPITULO XXIV

Hno. Alfonso Pérez Larios - Biografía
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LA ESPIRITUALIDAD DEL HERMANO ALFONSO "VÍCTIMA POR AMOR"


El Espíritu Santo, artista de la espiritualidad, va modelando a cada hombre según el plan preconcebido por Dios desde la eternidad, para que ocupe el lugar que le corresponde en el Cuerpo Místico de Cristo. Repetimos: El no realiza sus obras con nuestros esquemas humanos, sino según su beneplácito, y al director espiritual le toca descubrir ese designio amoroso y secundar la Obra divina.

Ya vimos como el Hno. Alfonso, guiado por el Padre Félix, comprendió y abrazo su vocación de «Hermano Coadjutor Misionero del Espíritu Santo».
La espiritualidad de los Misioneros del Espíritu Santo esta claramente expresada en sus Constituciones:

Por voluntad divina los Misioneros del Espíritu Santo hemos sido llamados como religiosos a seguir radicalmente a Cristo Sacerdote y Víctima, con el propósito de transformarnos en EI y compartir sus sentimientos sacerdotales, animados de sus mismas cualidades y virtudes: amor, pureza y sacrificio.

Bajo el impulso del Espíritu Santo imitaremos a Jesús, en su amor obediente al Padre y en su amor humilde a los hombres, en su pureza y en su santidad de vida, para ejercer nuestro sacerdocio espiritual, ofreciéndolo y ofreciéndonos con EI, como hostias agradables a Dios. De esta manera, unidos al sacrificio de Cristo, seremos víctimas de expiación y consolaremos su Corazón herido por nuestros pecados.

Los Hermanos Coadjutores del Instituto viven este carisma mediante el ejercicio del «sacerdocio espiritual» ofreciendo a Dios la Víctima Divina y ofreciéndose juntamente con Ella.

«Ser víctima»: Modalidad de la espiritualidad del Hermano Alfonso.

La descripción de la espiritualidad común de un Instituto Religioso se vive concretamente con matices especiales por cada uno de sus miembros, por lo que dentro de ese Ilamamiento «general» para todos, cada uno tiene una «vocación personal».
Alfonso tomó el rasgo de VÍCTIMA, hasta transformarse en «Jesús-Víctima». Esta fue la modalidad determinante de la profunda espiritualidad de nuestro biografiado, que aparece en forma relevante en sus cartas de dirección espiritual con el padre Félix. Las citas a este respecto son abundantísimas, las clasificamos en seis apartados:

1. Los vehementes anhelos que experimentaba de ser víctima.
2. Que entendía por «ser víctima».
3. Víctima para la gloria de Dios y la salvación de los hombres.
4. Que cualidades consideraba como las propias de la víctima.
5. El modelo concreto clue imitar, para realizar sus aspiraciones.
6. Como deberá gobernarse en la práctica.

Al exponer estos apartados, entresacaremos tan solo algunos de los abundantes textos, pero hay muchos otros que expresan lo mismo, y que omitimos en favor de la claridad y la brevedad.

I) Vehementes anhelos de ser víctima.

Desde el tiempo de su noviciado Alfonso deseaba «ser víctima», aunque sin penetrar todavía en todo el significado de las palabras: "Si viera Padre que creo me sentiría feliz el día que yo fuera víctima por amor a Jesús y por los que mas amo"; el Señor le hace intuir que este es el fondo substancial de su vocación, aunque muy difícil de realizar: "Si, Padre mio, pida por mi esa gracia de amar el dolor, y de ser verdaderamente víctima... cuantas veces lo digo, pero cuantas me desvio por falta de amor y generosidad...
Viendo los anhelos de su novicio expuestos a través de la dirección espiritual, el Padre Félix le permitió primero hacer «voto de devoción» de siempre padecer, y al cumplir un año de profeso lo autorizo para que lo hiciera «perpetuo» .

2) Que entendía por "ser víctima".

Leyendo la correspondencia podemos pensar que estudiando lo que su dirigido le decía, y a la luz de la oración, el Padre Félix le preciso con exactitud el significado de este su «deseo-vocación»: "Ser víctima".
Primero hizo que Alfonso le expusiera ampliamente su pensamiento y el después se lo concreto. A propósito de lo que Alfonso le exponía con frecuencia: "Sufrir por Dios, no es sufrir, felices los que sufren por amor a Dios"... "Para mi creo que nadie será más feliz que el que siente ser amado de Dios", le escribe el R Félix:

T Pax. - Jesús Víctima sea el Corazón de su corazón - Mexico, 16 de octubre de 1927.- Muy amado hijo:
PARA SER VÍCTIMA DE JESUS NO TIENE QUE AGREGAR NADA A LO QUE HACE CADA DIA: NOMAS HACERLO CON MUCHO AMOR Y GRANDE PUREZA DE INTENCION. Siga trabajando en el vencimiento. Creo que es virtud muy necesaria en la vida religiosa. El vencimiento lo hará progresar mucho en el espíritu de sacrificio...
Las virtudes que se practican en la 'Cadena de Amor' no son sino reflejos vivos de nuestro Jesús.

Esta carta, del Padre Félix concreta y aclara lo que Alfonso le expresaba acerca de su vocación personal; le hace ver la diferencia que hay entre «vencimiento» y « sacrificio» : el vencimiento es tan solo una virtud que le hará progresar en el "espíritu de sacrificio"; la "Víctima" es la que se inmola en «sacrificio» en unión de Jesús; y podrá ser víctima practicando las virtudes de la Cadena de Amor, o sea, en el ejercicio del Sacerdocio espiritual.

3) Víctima para la gloria de Dios y la salvación de los hombres.

Cristo fue Víctima para "la gloria de Dios" en "la salvación de los hombres". Este es el fin del Sacrificio de Cristo en la Cruz: Alfonso así lo entendió: Todo para la gloria de Dios: "estoy dispuesto a ser mártir por la gloria de Dios y por el bien de tantas almas que viven en los desordenes sin acordarse de la eternidad".
Como vemos, para dar Gloria a Dios, Alfonso, en su ofrecimiento como víctima aprobado por su director espiritual, se ofrecía por todos los hombres, pero especialmente por el mismo Padre Félix (esto lo repite en muchas de sus cartas), por la Congregación, por los mas amados por Dios, o sea los pecadores: "Yo no soy digno de nada, pero no dejo de pedir y de ofrecerme como víctima por vos, por mi Congregación y aun por las almas que Dios mas ama, como lo son las de los pecadores."
Las circunstancias y las casas donde Alfonso paso su vida como religioso le hicieron concretar mas su ofrenda. La mayor parte de su vida la paso el Hno. Alfonso en casas de formación, como vimos, por lo que ese ofrecimiento como víctima fue especialmente por los Misioneros del Espíritu Santo mas jóvenes y que aun están en camino; así se lo inspiro el Señor: "Dígale a Jesús que me de sus gracias y todo lo sufriré; si el quiere, seré la víctima por mis Padres y Hermanos. ¡Que mas puedo ofrecer? No soy digno, en fin, Dios lo sabe; que se cumpla en mi su Santa Voluntad...”

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