CAPITULO XXIII

Hno. Alfonso Pérez Larios - Biografía
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3. Practica de las virtudes fundamentales de la vida cristiana

Habiendo quitado los mayores obstáculos del camino espiritual, el Espíritu Santo inspira al alma la practica de todas las virtudes cristianas; especialmente insiste en las mas necesarias según la vocación de la persona. Es notable como le inspiraba a Alfonso ciertas virtudes que después le fueron utilisimas: a) la humildad, b) la abnegación, c) las virtudes teologales y d) las virtudes propias del religioso.
Presentamos aquí cuatro apartados de virtudes según la intima revelación del alma de Alfonso en sus cartas de Dirección Espiritual al P Félix. en el capítulo XIV, en cambio, hablaremos de las mismas virtudes, pero según lo que velamos los que convivíamos con el.

a) Humildad

Fue un rasgo característico suyo, pero nunca se dio cuenta de que poseía esta virtud: Alfonso decía que carecía en absoluto de Humildad:

¡Si viera como soy interiormente! me tomo mucho de los beneficios que Dios me concede, aprovechándome como si de mi dependieran, soy soberbio; por mas que quiero ser humilde no puedo, si exteriormente manifiesto algo, mi juicio no quiere doblegarse, por mas luchas que hago siempre queda como una espina que no me deja estar en paz. Dígame, ¿que
hago para despreciarme?


El Espíritu Santo le dio muchas luces acerca del papel importantísimo que la humildad iba a jugar en su vida espiritual y por eso Alfonso la pide con insistencia:

¡Cuanto puede santificarse un Religioso como Coadjutor, cuantas veces al día puede humillarse sin ser humillado! Amado Padre, pida mucho por mi para que alcance la verdadera virtud de la humildad, porque estoy seguro de que con esa virtud todo se tiene; porque quien ama es humilde.

Estas luces de Dios le hicieron descubrir un medio practico para alcanzar esta virtud:

Meditando como ser humilde y amable, no encontre mas medios que el guardar silencio, cuando me hicieran alguna reprensión o me manifestaran disgusto, ya por mi culpa o sin ella; digo: guardar silencio y no contestar luego, porque se piensa mejor lo que mejor se debe decir; y hoy, pues, tome esa resolución.

b) La Abnegación

Las cartas de dirección espiritual que escribio a Nuestro Padre Félix nos hablan de los grandes esfuerzos que tuvo que realizar para adquirirla.

Desde Roma le escribia al P Félix: "Una vez mas ofrecí a Nuestro Señor ser fiel y amarlo; mi proposito principal fue NEGACION COMPLETA DE MI MISMO" El Hermano hacia consistir esta «abnegación» en la lucha contra sus propios defectos:

"Siempre luchando con tantos defectos y cierto que parece que nada adelanto, pero no me desanimo:También practicaba la abnegacion para lograr el cumplimiento fiel del reglamento; procuraba además practicar muchas penitencias, cosa a la que ya era adicto aun antes de entrar a la Congregación, y que despues siguio haciendo con los debidos permisos dados por el Padre Félix: le pide por ejemplo usar cilicios, tomar disciplinas y otras penitencias. "Cuando tomo disciplina de sangre... -le escribía al P Félix- me siento mas recogido: ¡si me permitiera que durante el tiempo de Cuaresma lo hiciera todos los días! yo necesito sufrimiento, destrucción; a ver si asi no me olvido de mi Dios.
La abnegación de Alfonso le hacia soportar pacientemente lo que se le presentaba. Buscaba pequeñas mortificaciones:

Ahora en este tiempo, ya que no me permiten ayunar, me aplicare en algunas prácticas pequenas, pero que cuestan: la principal ser una modestia de ojos perfecta, una caridad y amabilidad para con todos muy grande, y así en todas las otras virtudes... Lucharé siempre contra el yo, confiando en Jesús y María, pues que de mi nada puedo.

Todo el tiempo que vivio en la Congregación, el Hermano lucho por «negarse a si mismo»; su abnegación se transformo en «buscar el sacrificio», en ser víctima con Jesús», cosa esta última que llego a ser como el tinte fundamental de su espiritualidad de Hermano Coadjutor Misionero del Espíritu Santo.

c) Las Virtudes Teologales

En la vida sobrenatural la luz que nos guia es la fe, la fuerza que nos hace caminar es la esperanza, el ultimo movil que nos conduce es la caridad. Cuando el Espíritu Santo quiere que una persona viva intensamente una espiritualidad, le da especiales gracias para que crezcan en ella las virtudes teologales y Ileguen a su maduréz.
Alfonso correspondio con generosidad a las gracias divinas, y el Padre Félix orientando a su dirigido, le hacia ver que la practica de las virtudes teologales era el «Camino » que debia seguir: "...su camino propio por encima de todos las dificultades, es el de una confianza sin limites a su Jesús, y creer siempre, firmemente, que EI esta contento con su Hermano Alfonso. ¿Me cree?, ¿Me obedecera?... Escribame siempre y pongame al corriente de su querida alma:" (Lo subrayado esta así por mano del Padre Félix).


Por su parte, Alfonso procuraba ejercitar estas virtudes teologales y era consciente de la importancia de las lecciones que recibia del R Félix:


Tengo fe y se que Dios todo lo dispone para mayor bien de nuestras almas si correspondemos con generosidad a su Santísima Voluntad; yo espero hasta la fecha, ayudado de la gracia y por vuestras oraciones, ser feel hasta mi último aliento en cumplir Ia con mucho amor.

d) Las virtudes propias del Religioso, especialmente La Obediencia

Alfonso fue siempre dócil, pero al P Félix, ya electo y reelecto Superior General en los dos Capitulos Generales de la Congregación realizados durante su vida, el Hno. quiso escribirle las dos veces sus (cartas de adhesión y obediencia» : La primera desde Roma:

12 de junio de 1932... Padre mío, quiero manifestarle como hijo fiel, aunque indigno, mi perfecta obediencia, respeto y amor, que observaré siempre toda mi vida ayudado con la gracia de Dios... procuraré guiarme por una manifestación clara a mi Superior y seguir sus indicaciones con fidelidad.

Para el siguiente CapItulo General, le escribe desde; Celaya, Gto. otra carta parecida.
Era también muy dócil con su Superior local, obedeciendolo aun en los mas pequeños detalles. Le escribe al P Félix, su Director, en una Navidad:

Anoche era mucho mi deseo de pasar el resto de la noche acompanando al Ninito, pero mi Padre Superior no me lo permitio; me fui tranquilo a dormir pues que esa fue la Voluntad del mismo Niñito, pues siempre, al solicitar un permiso, primero le digo yo a Ia Sma. Virgen o al Señor: 'Mira, yo deseo esto; si to quieres me lo concederán y si no es to voluntad, iTu lo sabes!' y por eso, cuando no me dan permiso, bien comprendo que aquella gracia no me es concedida por no merecerla.

Esto no quería decir que no le costara trabajo la obediencia. Años mas tarde le escribía otra vez al Padre Félix sobre la obediencia a su superior: "Padre mío, LA DOCILIDAD !que difícil es para nuestra naturaleza! En esta virtud cuanto necesitamos de la fe, de ese Espíritu sin el que ninguno podrá ser buen Religioso si no la tiene

Pero el Hermano no solamente trabajo en la obediencia, sino también en las demas virtudes propias del religioso, como por ejemplo en la pobreza, en la que se distinguio grandemente.
Lo expuesto hasta aqui acerca de la vida espiritual del Hermano Alfonso, es solamente un resumen del rico material que se nos ofrece en su correspondencia con el Padre Félix durante los 20 años que paso bajo su direccion espiritual. Después de la muerte de Nuestro Padre, el Hno. Alfonso, movido por el Espíritu Santo, siguió en la misma línea de conducta, con constancia admirable, alegria y fidelidad hasta su muerte, en tal forma que a quienes lo tratamos nos parecia como lo mas normal en él, como si nada le costara, dada la prontitud y facilidad con la que prácticaba las virtudes.

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