CAPITULO XXII

Hno. Alfonso Pérez Larios - Biografía
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LA ESPIRITUALIDAD DEL HERMANO ALFONSO SUS VIRTUDES CRISTIANAS

Dijimos ya que el Hno. Alfonso durante su noviciado "aprendió a ser santo", y lo aprendido «bien», no para salvar una apariencia que debía sostener durante esos dos años, dado el intenso ambiente de fervor que le rodeaba, sino aprendió a ser santo a fondo, es decir, para toda su vida, hasta su muerte: lo «bien» aprendido nunca se olvida.
Hablaremos, pues, de la espiritualidad del Hno. Alfonso. Trataremos de dar su semblanza espiritual completa, sin atarnos a fechas o lugares.
La espiritualidad de una persona no es fruto del trabajo humano; es la obra de Dios, ya que el Señor es quien toma la iniciativa de comunicar su vida divina a alguien. Nadie es capaz de penetrar profundamente con su limitada inteligencia en esta obra realizada por Dios; tan solo sospechamos, la adivinamos a través de las señales exteriores. Fuera de Dios, sin embargo, hay una persona que puede conocerla con certeza: es el Director Espiritual. El es el único que, guiado por la luz del Espíritu Santo, puede darse cuenta y « tocar» la divina obra de arte hecha por la gracia en un alma.

El profundo, el verdadero «Guía Espiritual» de cualquier cristiano es siempre y exclusivamente el Espíritu Santo, porque es el único que puede hacernos vivir como (hijos de Dios) . EI es Quien «da el querer y el poder», Quien «perdona los pecados v, limpia de las manchas e imperfecciones, nos muestra el ideal, nos impulsa a seguirlo, nos une con Dios en la oración y en el Amor... en una palabra, es Quien nos hace vivir la filiación divina.
Este Divino Espíritu suele realizar todo esto tomando como su instrumento al «Director Espiritual», que influye en el dirigido con sus palabras y ejemplos (dirección espiritual oral) o por sus escritos (dirección escrita).
Desde el momento de iniciar su vida espiritual, el Hno. Alfonso tomo como Director Espiritual a Nuestro Padre Félix el 10 de agosto de 1917, y no dejo a su santo maestro sino hasta que este falleció el 10 de enero de 1938. Fueron 20 años en que el P Félix conoció con luz sobrenatural a su dirigido, vio lo que Dios quería de el, le clarifico su camino y lo oriento hacia la santidad.
Alfonso procuraba que su dirección espiritual fuera oral, pero providencialmente las circunstancias de cambios de residencia hicieron que, por largas temporadas, fuera por escrito. Digo «providencialmente» porque así ahora, asomándonos a esa correspondencia activa y pasiva, podemos enterarnos algo de la espiritualidad del Hno. Alfonso.
¡Lástima que no se tenga completa la colección de estas cartas de Dirección, ni las del Hermano ni las del Padre Félix! Hay evidentes lagunas.


1. Se precisa su camino:

Ser Hermano Coadjutor, Misionero del Espíritu Santo En primer lugar el P Félix, y su dirigido, trataron de descubrir y conocer con claridad cual era el designio, el plan que Dios se proponía realizar en la persona de Alfonso, pues aunque todos debemos«transformarnos en Cristo; cada uno tiene su modo peculiar para realizar la función especifica que debe cumplir en el Cuerpo Místico» de la Iglesia.
Precisar el plan de Dios sobre alguien es decisivo, y así lo consideran todos los maestros de la vida espiritual. San Ignacio de Loyola escribió los "Ejercicios Espirituales" para que el ejercitante descubriera la voluntad divina sobre el. Algo semejante puede decirse de los noviciados, de los seminarios, etc. Este discernimiento vocacional se hace por to general en dialogo oral entre Dios, (por la oración), el dirigido y el Director Espiritual.

Así lo hizo el Hno. Alfonso: Se conserva la respuesta que dio al cuestionario que el Padre Félix pidió que contestara cada miembro del Instituto en 1934; el Hermano lo contesto narrando la historia de su vocación, hasta que llegó a comprender que el Señor lo quería como Misionero del Espíritu Santo: "Aquí lo quiero." El P. Ángel Ornate, nos explica ese Ilamamiento de Alfonso como Hermano Coadjutor.

Al terminar su noviciado, la decisión era clara, definida y definitiva: seria Hermano Coadjutor de los Misioneros del Espíritu Santo: así lo expresa en su petición de los primeros votos:

Tlalpan, 7 de noviembre de 1919. Yo, Alfonso de la Santísima Trinidad... deseando con toda mi alma ligarme al servicio de Dios Nuestro Señor por medio de los santos votos, respetuosamente suplico a V.R. se digne admitirme a la profesión religiosa, y le ofrezco a la vez guardar exactamente, con la ayuda de Dios Nuestro Señor, las Constituciones de la misma Congregación.

2. Se quitan los obstáculos del camino

Cuando nosotros emprendemos una obra, siempre nos fijamos metas; este es nuestro modo humano de obrar; Dios no procede así todo lo hace simultáneamente, con lógica divina que desconcierta a nuestra razón. Si la vida espiritual fuera obra humana, habría etapas precisas: la primera seria quitar los obstáculos para realizar el plan de Dios, después practicar las virtudes cristianas generales, en seguida programar las cosas necesarias para realizar determinada vocación especifica, etc., etc.; pero como la vida espiritual es obra divina, y el Espíritu Santo es el verdadero Guía del alma y realiza las cosas a su manera Personal, al Director Espiritual solo le toca secundar la acción de Dios, que conoce mediante la oración y el dialogo (oral o escrito) con el dirigido.
Para poder entender la espiritualidad del Hno. Alfonso, sin desconocer la divina realidad del modo como Dios obra, presentamos diversas etapas lógicas de su vida interior, que ciertamente no corresponden a un orden cronológico.

Después de aclarada su vocación era necesario quitar los obstáculos que impedían su realización mediante la lucha contra las faltas, las deficiencias de temperamento y de carácter.
En las cartas que Alfonso dirige al P Félix entre los años 1920 y 1936 continuamente menciona su debilidad e impotencia para el bien, su inconstancia, su falta de generosidad en el cumplimiento de sus propósitos, pero confía poder superar dichos obstáculos con la ayuda de Dios:

Yo soy el mismo: siempre proponiendo y nunca cumpliendo por falta de esfuerzo, no soy generoso, me falta amor...163 "Solo me falta un mes para cumplir un año (de profeso), si viera que me da tristeza, pues ese día me propuse ser ya otro... ¡y no haberlo cumplido!... le pedía a Jesús que si no había de ser cumplido que mejor me muriera." "Me siento muy deficiente en mi vida espiritual; que estos Ejercicios Espirituales que quiero hacer sean un cambio interior, que mi único solo pensamiento sea Dios. Yo espero alcanzarlo ayudado con sus oraciones." ¡

Cuantas veces el Hno. Alfonso le manifiesta estos sentimientos al P Félix!

 

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