CAPITULO
VI
"TAL VEZ SE PREGUNTAN Si han seguido robando casas (se llama
esa operación "Nacionalizar casas").
-Si, y es peor que nunca.
-¿Hay esperanza de que se cambie?
-No; en lo human no; antes dicen que se va a poner la cosa peor.
-¿Y, no hay ningún remedio?
-No, porque el único bueno no lo podemos emplear los cristianos.
Vean como se portaron, los discípulos de
Cristo en los primeros siglos. ¿Se rebelaron contra los Emperadores?
-No; murieron".
Aquel año, mis compañeros y yo nos reunimos con el grupo
de Primero A en otra casa, no lejos de la de Coapa. Frente a nosotros
se extendía, enorme, el campo de Toriello, donde jugábamos
hasta agotarnos.
En casa, hacia calor, porque los techos eran bajos. Había un
salón amplio: allí pusimos la capilla.
Con nosotros vivía el nuevo P. Superior, el P. Gabriel Acosta.
En la casa de Coapa quedaron los más chicos y en la calle del
Calvario 14, los mayores, al cuidado de otros Padres. Tener nosotros
al Superior era, sin duda, un privilegio, pero otros aspectos nos
equilibraban, por ejemplo, la abundancia de pulgas, que nos daban
bastante que hacer.
También allá fue Nuestro Padre a visitarnos varias veces.
Al llegar a una casa, Nuestro Padre se dirigía a la Capilla
para saludar.' a Jesús en su Sagrario, y antes de salir, se
dirigía de nuevo a la Capilla para visitar al Señor.
De el aprendimos sus hijos esa Santa costumbre, ese amor delicado
a la Eucaristía, que es un elemento esencial de lo que el llamaba
"el querido color".
CON LOS POBRES
Lo veo en una de esas ocasiones, salir de la Capilla. Unas personas
de condición humilde lo están esperando, gentes necesitadas.
El Padre Félix, sentía respeto, es mas, veneración,
hacia los pobres, y siempre daba. Pero tenia un modo muy suyo de dar.
Entraba su mano en la bolsa de su abrigo, tomaba sin ver cuanto era
y Baba. Podía ser un billete importante. En todo caso, no era
poco lo que daba. No llevaba cuentas sobre el particular. Sonreía
y bendecía. Las gentes se iban felices, no tanto por la limosna,
sino porque habían reconocido al Padre Celestial en aquel hombre
venerable y bueno.
NAZARETH, PROYECTO ACARICIADO
Estamos otro día sentados, en la semioscuridad de aquella casa
de bajos techos, alrededor de Nuestro Padre. Estamos "en chorchita"
con el. Nos habla de sus proyectos.
Hay uno que acaricia allá -como el decía- en el fondo-fondo
de su corazón. En una carta lo llama "plan
lírico". Quería fundar una casa de la Congregación
en Nazareth, donde vivió una Virgen que se llamaba María...
De esa fundación nos habló entonces, con aquel suave
calor y aquel incurable entusiasmo que lo caracterizaron hasta el
final.
"Ahí -decía- construiremos nuestra capillita, sencilla,
bonita. Yo amo mucho esa casita de Nazareth, aun cuando todavía
no existe"."
Con razón nos encantaba escucharlo. Nuestro Padre en sus años
setentas, pensaba, proyectaba y hablaba corno un joven que tiene por
delante toda la vida. Y uno, adolescente, sonador, vibraba con él.
¡Nazareth! Rincón olvidado de la tierra por donde Dios
quiso entrar, como a hurtadillas, en el mundo y en su historia. Los
anhelos, los gemidos, los anuncios de la humanidad doliente, van a
encontrar cumplida, sobreabundante respuesta, y en adelante, todo
será eco de la Encarnación del Verbo de Dios: prolongación,
maduración, pléroma de la Palabra Divina Encarnada.
El Padre Félix, vivía profundamente este Misterio, porque
Dios lo llamó a las Obras de la Cruz, para fundar la que había
de ser remate y corona de todas ellas: los Misioneros del Espíritu
Santo. Y en las Obras de la Cruz, el eje es la perfecta transformación
en Cristo, esa "mística encarnación" que prolonga
la histórica. Vidas humanas que se van encadenando y repiten
el eco divino: la Palabra Encarnada, encarnándola en si mismas.
Por eso Nuestro Padre sonaba con la fundación de Nazareth.
La amaba, antes de existir. así fue su vida: sueños
que parecían imposibles y que luego fueron realidad, porque
Dios, cuando promete, cumple.
Solo
la muerte pudo impedirle la realización de este sueño
acariciado. Pero ahí esta Nazareth, esperando a los Misioneros
del Espíritu Santo. Algunos hemos ido ya, adoramos estremecidos
y regresamos. Otros irán para estar siempre adorando ahí,
donde el Verbo se hizo carne, por obra y gracia del Espíritu
Santo en el seno dulce y puro de una Virgen, cuyo nombre era María...
Termina
la "chorchita" y Nuestro Padre se va, repartiendo sonrisas.
Hay en nosotros una experiencia de plenitud.
así lo vimos nosotros. ¿Como nos veía el?
-"En la Escuela Apostólica, se trabaja recio y con alegría"
-"La Escuela Apostólica muy bien. Son 62 en varios grupos,
y el nuevo Director, Sr. Acosta, le va dando excelentes nuevos rumbos.
Los niños felices". "Tres o cuatro de los alumnos
que la Escuela Apostólica, suspiran por las misiones de África".
-"La
Escuela Apostólica, sigue muy bien. exámenes semanales
muy satisfactorios".
-"En
la Escuela Apostólica se ha fundado una Congregación
de la S. S. Virgen y mañana vamos a asistir al Acto Solemne
de la Primera Consagración. Todos forman parte, como es debido
y natural, pero hay grados".