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Una religiosa
con un ideal que hizo realidad
Ante la
idea de creer que el mundo está mal y completamente perdido
debemos colocar nuestra alma en todas aquellas personas, hombres
y mujeres, que han sabido mejorar nuestro mundo y llevarlo más
a Dios; porque mientras existan personas que se atrevan a seguir
a Jesús y a quererlo sin medida el mundo, no estará
perdido ya que todas esas almas, valientes y entregadas, son
la luz con la cual Dios sigue revelándose al mundo de
hoy con su rostro siempre lleno de amor y de comprensión.
Una mujer
que se unió a la causa del amor, como religiosa, y que
no se detuvo ante la adversidad con tal de ¡Amar al Espíritu
Santo y hacerlo amar! Fue la Sierva de Dios Ana María
Gómez Campos, cofundadora junto con el Venerable P. Félix
de Jesús Rougier, de la Congregación de Hijas
del Espíritu Santo. Ella se dejó llevar por el
Espíritu Santo y fue valiente ante las desesperanzas
del camino, sonriendo a las dificultades y esforzándose
por ser una religiosa que respondiera, desde la Espiritualidad
de la Cruz, a las interrogantes del signo de los tiempos, en
Ana María Gómez Campos vemos a una seguidora de
Cristo Sacerdote y Víctima que no se dejó arrastrar
ante los obstáculos del camino.
La Sierva
de Dios Ana María Gómez Campos, fue de esas personas
que era abierta, cercana, alma de oración, trabajadora,
valiente, amiga y todo esto lo fue logrando no de un día
para otro sino que fue todo un proceso al lado de Cristo, sin
embargo, el éxito en este punto se debió a su
capacidad de escucha, es decir, a su capacidad de amar a Jesús,
su gran amor, con quien vivió toda la vida trabajando
por la Iglesia y el mundo. Hoy en día, como católicos,
nos falta imitar ciertas características de la Madre
Ana María pues resultan necesarias para seguir trabajando
por la causa de Cristo de un modo que en verdad responda al
signo de los tiempos y que no se quede en palabras huecas y
carentes de sentido.
El ideal
de Ana María fue el transmitir el sacerdocio de Cristo
y esto lo hizo usando la fe y la razón porque cuando
nosotros tenemos fe, pero nos cerramos a la razón o bien
tenemos razón pero nos cerramos a la fe, lo que sucede
es que nos perdemos en las confusiones y no podemos llegar al
ideal soñado. La Sierva de Dios Ana María Gómez
Campos vivó el sacerdocio bautismal escuchando al mundo,
para responder al mundo; con acciones de vida que colaboraran
a combatir las estructuras de pecado y hacer vida el ideal de
Cristo. Su formación como maestra le permitió
profundizar en la razón y su experiencia con Dios, le
permitió profundizar en la fe ¡Qué falta
nos hace a la Iglesia el que haya católicos de fe y razón!,
ante ésto, no dudemos buscar formarnos en la fe católica
para luego hacer uso de la razón y lanzarnos a la causa
de Cristo sin importar el qué dirán. Hay tres
características de la Sierva de Dios Ana María
Gómez Campos que nos pueden decir muchas cosas y orientar
en este fascinante camino tras las huellas del amor, es decir,
tras las huellas de Cristo y son: Su actualidad, su sencillez,
su calidad al servir.
Su
actualidad:
¡Cómo
llevar a Jesús ante un mundo moderno si no estamos actualizados
al respecto! la Sierva de Dios sabía actualizarse sobre
su medio, la situación religiosa, las estrategias educativas,
la realidad del mundo porque sabía mantenerse actual.
La necesidad de actualizarse se deriva del hecho de que, como
católicos, tenemos que aportar al mundo el mensaje de
amor que Dios nos ha regalado y si no estamos al tanto de lo
que sucede a nuestro alrededor, será imposible cumplir
tal misión.
La Sierva
de Dios Ana María hizo varios estudios con el objetivo
de compartir su conocimiento con toda la Iglesia, sin embargo,
es cierto que no todos tienen acceso a una carrera profesional,
sin embargo, el estar en contacto con la Iglesia, lo cual todos
podemos hacer, permite que estemos actualizados en los temas
espirituales que dan modo y forma a nuestro bautismo. La Sierva
de Dios creyó profundamente en que todos los hijos e
hijas de Dios merecían tener una educación que
les permitiera ser actuales y bien formados, ante esta necesidad,
la R.M. Ana María Gómez Campos llegó a
fundar colegios que, incluso, fueran para personas de escasos
recursos respondiendo así a la necesidad de formarse,
como ella lo buscó siempre, para mantenerse actual en
su servicio, de hecho, hoy en día las Hijas del Espíritu
Santo han continuado fundando los hoy conocidos “Colegios
Ana María Gómez Campos” abiertos a las necesidades
de las personas. A ejemplo de la Madre Ana María, el
que trabaja con jóvenes debe actualizarse con las realidades
juveniles, el que es profesor debe actualizarse en los métodos
de educación, en fin, todos en nuestra área debemos
estar actualizados y no por sentirnos eruditos o no salir de
un cuarto para estar estudiando sino para, aprender con naturalidad
y por amor a Cristo, y de esa manera ir respondiendo a los retos
del siglo XXI.
Su
sencillez:
No imaginemos
a la Sierva de Dios Ana María Gómez Campos hablando
de una forma en la que nadie la entendiera o estudiando todo
el día ya que la Sierva de Dios, fue alguien muy activa,
ya que llegó a fundar varios Colegios en diversas partes
de la República Mexicana, y se dedicó a orar también
por el mundo pero lo interesante y profético de su testimonio
es que a cada oración le sumaba una buena obra, sin embargo,
en toda su acción no perdió la sencillez sino
que, por el contrario, mientras más actividad tenía,
combinada con sus oraciones, ella iba descubriendo la sencillez
que nos debe distinguir a todos los que seguimos a Cristo porque
la sencillez nos permite amar.
Su
calidad al servir:
La caridad
del cristiano debe tener calidad, es decir, que todo lo que
hagamos debemos hacerlo bien ya que la responsabilidad es parte
de la vida del cristiano, por ejemplo, si me corresponde hacer
un favor para bien de una persona, viviré la calidad
de la caridad si esto lo hago de buena gana y con la intención
de servir a ejemplo de lo que hacía la R.M. Ana María.
Muchas veces
cuando preparamos un retiro o algún evento católico
así como algún proyecto caemos en el problema
de hacerlo sin calidad, es decir, de hacerlo sin revisarlo adecuadamente
como si no fuéramos felices trabajando por Cristo, ante
ésto, la M. Ana María no quiso quedarse estancada
sino que venció sus inercias al “no hacer las cosas
bien” y en todos sus trabajos supo dejar la huella de
la calidad, por ejemplo, cuando ella fundaba un Colegio, sin
importar el tamaño de éste ni el número
de alumnos, el colegio iniciaba su curso con calidad tanto en
el personal como en la organización porque ella no hacía
las cosas a medias sino que lo hacía con calidad y en
este sentido hacía todas las demás cosas. Quienes
la trataron particularmente varias Hijas del Espíritu
Santo, pueden dar testimonio de esto.
Conclusión:
La Sierva
de Dios Ana María Gómez Campos, fue como nosotros
de carne y hueso, y ella supo transformar sus caídas
y limitaciones en caminos de vida para cumplir la voluntad de
Dios, sigamos su feliz ejemplo para que seamos católicos
que vivamos la razón combinada con la fe. Les dejo unas
reflexiones escritas por ella misma, las cuales nos reflejan
su modo de vivir la Espiritualidad de la Cruz:
“Enséñame
Señor a hacer tu voluntad”.
“¡Que
tu Sí sea un Sí bien definido y que tu NO, un
NO resuelto! porque si tu criterio fluctúa entre las
dos expresiones, desconcertarás a cuantos te rodean,
y nunca harás algo en la vida”.
“La
unión hace la fuerza. Sé siempre lazo de unión
en tu familia, en tu grupo y en donde te encuentres. Nunca dividas
ni seas el elemento disolvente”.
“¿De
dónde tomaremos la fuerza y la energía suficiente
para poner los cinco sentidos en lo que hacemos, darle peso
a las cosas y hacernos responsables de nuestra propia vida?
Sólo en Dios…”.
“En
el camino hacía Dios no hay descansos ni paradas hay
que caminar siempre”.
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